17 de abril de 2009

El enigma de la Senda Maeso


La historia de este entretenido camino ha permanecido escondida hasta ahora. A pesar de que fue trazado hace veintitrés años y de que conduce al Yelmo de manera directa desde Manzanares el Real, este paradójico desconocimiento hizo incluso que se cambiara su verdadero nombre

Nadie supo decirle a Jerónimo Maeso el origen del sendero que, con su apellido, subía hasta el Yelmo desde Manzanares. Este español afincado en Inglaterra se dedica a traer excursionistas británicos para que recorran la Sierra de Guadarrama y en uno de sus viajes, se encontró con esta senda.

Preguntó a federaciones y grupos de montaña si tendría algo que ver con su familia. Nadie sabía nada. El origen de la Senda Maeso, era un misterio. Es más, los federativos incluso le cambiaron ilícitamente el nombre, llamándola Senda de la Rinconada.

Hasta que alguien pensó en Domingo Pliego. Si este veterano excursionista no lo sabía, nadie podía saberlo. Pero Domingo lo sabía. Y de muy buena tinta, pues fue él, en compañía de Soledad de Andrés, Ana Mural y José Solé, quien la había marcado en la primavera de 1982, en honor de su amigo Antonio Maeso.

Responsable del grupo excursionista de Standard Eléctrica, ha sido una figura de enorme transcendencia en la divulgación del guadarramismo y el excursionismo serrano. Maeso padecía entonces una grave enfermedad, que superaría más tarde, y sus amigos quisieron animarle con el trazado de esta senda, al tiempo que darle un merecido homenaje.

El bueno de Pliego despejó las dudas de Mr. Maeso y fue más allá, pues propició un encuentro entre los dos Maesos excursionistas, en el que recorrieron este camino, que ya es un clásico pedricero.

La Senda Maeso, incluida en la red de senderos como PR.C.1, se inicia en el borde norte de Manzanares el Real, en la urbanización El Yelmo, en la confluencia de las calles de Las Peñas y Leonardo da Vinci.

Un cartel señala su inicio en la linde de El Alcornocal, el macizo situado más al sur de La Pedriza. Recientemente marcado, el cómodo camino gana altura con prontitud. Entre jarales y lavandas florecidos pasa al pie de grandes piedras y enseguida alcanza el collado de La Cueva.

El nombre de este portacho hace alusión a una de las oquedades más características de La Pedriza: la Cueva del Ave María, situada en su lado oeste.

Seguir de frente rumbo norte, no tardando mucho en alcanzar una vaguada, donde la senda da un cerrado giro hacia el oeste.Luego vuelve a tomar dirección norte, adentrándose en la parte más arriscada de esta parte del roquedo.

Varios zigzagues dejan en un hombro donde hay una encrucijada.Seguir dirección noreste hasta una zona despejada cruzada por un arroyo.

Cruzarlo para localizar las señales del otro lado, que vuelven a llevar a la senda por los pasos más asequibles entre las peñas.Algunas de las señales del sendero están subrayadas por flechas, que indican el sentido de la bajada.

El siguiente tramo es el más exigente y enrevesado pues empalma sucesivos callejones, trepa y salta sobre las piedras. El que esté recién marcado, ayuda a reconocer su rumbo, aunque esto no impide que en ocasiones uno se sienta irremediablemente perdido.

Conviene afinar el sentido montañero en esta zona y buscar las señales y los hitos, que siempre los hay, para no abandonar el rumbo correcto.

En un callejón, el camino se bifurca y las señales indican que la opción izquierda es la correcta. Luego se encarama sobre un montón de grandes piedras y empalma con un pequeño valle ascendente.En su final pasa por una estrechura entre las rocas y desemboca en una cañada, a cuyo fondo se accede con un corto destrepe.

Desde este punto ya se contempla a mano izquierda la inmensidad del Yelmo, cuya base se alcanza tras remontar la breve cuesta por un camino que se recorre en cuestión de minutos.

Tumbado en las praderías abiertas al pie de la cara sur de la inmensa peña, el caminante se recrea contemplando como el sol matutino enciende las rubicundas llambrias, que han sido confidentes de cabreros y montañeros. Luego, con pereza, emprende el descenso hacia Manzanares, esta vez por la frecuentada Senda de las Carboneras y Gran Cañada.

ALFREDO MERINO

Fuente El Mundo Sábado, 4 de junio de 2005. Año XVII. Número: 5.653.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Por lo que yo sé el nombre auténtico es Senda de La Rinconada. Me lo aclaró Daniel frutos, de Manzanares El Real, quizá una de las personas que mejor conoce la nomenclatura local y no los topónimos a menudo demasiado artificiosos de montañeros y geógrafos. Al igual que ya subí por ese camino en los 70, muchos otros lo hacían antes (sin ir más lejos en los 60 y los 50 los dueños de los caballos que dormían durante el verano semanas en la Pradera de El Yelmo para controlar sus ganado). La Pedriza está habitada desde hace siglos y es fácil errar.
Tino

El Patxi dijo...

Si, es cierto Tino. Ese es su nombre original, llamada tambien "Trocha del Alcornocal"

Free dijo...

Hola, he dado con tu entrada buscando la historia de la "Senda de las Carboneras". Me ha encantado, y me han parecido de los más interesantes los comentarios que te han hecho.

Pretendo hacer una recopilación senderista de la Pedri y me ha sido de mucha utilidad.

Voy a imprimirla porque la usaré en un futuro. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Me ha gustado tu información. ¡Ahora entiendo por qué cuando en el monte nos encontramos con la gente de ese "grupo de Standard" les dicen a veces "los de Maeso", que no lo entendía!

Por cierto que su actual presidente ahora es Paco G... y aprovecharé para mandarle saludos por su convalecencia, que son de lo más majo tanto él como los demás veteranos y veteranas que siguen cada fin de semana (varios pasan ya de 70 años, y no les dejan atrás otros bastante mas jóvenes, aunque alguno ha sido bombero y quizás así les vaya)...

Inma

Nebur dijo...

Una interesante historia acerca de la Senda Maeso.

Me ha gustado mucho conocer el origen del nombre de esta bonita senda.

Rafa R. dijo...

Hola Patxi

En esto de la toponimia serrana la verdad absoluta casi no existe, y hay que ser muy prudente a la hora de aseverar algo; los de los pueblos a veces se equivocan o corrompen los topónimos históricos (caso de El Rodaje en referencia a las praderas bajas del Hueco del Paredón, que los de Manzanares llaman así por rodarse allí múltiples películas de cine); y no digamos de los escaladores que cambian o rebautizan nombres de ricos (claro ejemplo de los canchos Postigo, Losillo o Rasgao). Hable hace poco con Pliego y me contó su versión sobre el origen y nombre de la senda; Yo no voy a defender su teoría, pero solo digo que en los planos antiguos del IGN (buena fuente de topónimos aunque no perfecta) aparece una Senda del Rincón, que su trazado no coincide con la Maeso. Y otro ejemplo de abandono de viejos topónimos es el de Las Pedrizas, referente al pequeño cordal donde son más conocidas Peñas Sordas y la Torre Inclinada.

De Poyos o Pollos ya no te havlo jajajajaja

Un abrazo
Rafa (foro SC)

El Patxi dijo...

Gracias por tus aclaraciones Rafa. Me alegra que leas mi blog y comentes cosas tan interesantes que poca gente conoce. Un abrazo, nos vemos por La Pedri!!