4 de diciembre de 2009

Primeros años de Guadarrama


En el invierno de 1903, Manuel de Amezúa. Aficionado a la caza y a la montaña, se interesa por unas publicaciones que llagan a su alcance sobre un nuevo deporte hasta ahora desconocido en España. Practicado en Davos y Saínt Moritz. Junto con unos amigos encarga la fabricación de unos esquis y deciden por su cuenta propia iniciarse en esta nueva aventura.
Así comenzó esta actividad en nuestro país, Qua años después arrastraría a gran cantidad de aficionados; sin embargo a principios de siglo las circunstancias eran muy distintas a las de ahora. La falta absoluta de remontes obligaba a tener que transportar las “tablas” cuesta arriba para poco después realizar un corto descenso desprovisto de toda técnica así como de bastones o vestimenta adecuada.

El montañismo en la Sierra de Guadarrama también comenzó hace menos de un siglo padeciendo problemas similares a los mencionados con el esquí: transpone inadecuado o inexistente, falta de accesos, carreteras, refugios... todo ello retrasó en parte su desarrollo y conocimiento hasta que los primeros pioneros decidieron aventurarse con escasos medios y así poder crear los primeros grupos y asociaciones de montaña.



En 1908 Amezúa y otros compañeros forman el «Twenty Club» un nuevo grupo que se reunía en una pequeña casa de peones camioneros que lograron adquirir y acomodar como refugio en el lugar conocido por el Ventorrillo, situado en la carretera del Pto. de Navace rrada. Esta asociación marca el comienzo del conocido Club Alpino Español.

Durante los primeros años resultaba obligado trasladarse en un tranvía de vapor hasta Cercedilla (3 horas de viaje); allí comenzaba la marcha hacia el Ventorrillo, donde normalmente se subía al Pto. de Navacerrada,. Maliciosa, Peñalara y otros picos de interés se dejaban para Navidad o Semana Santa aprovechando varios días de vacaciones. Para todo aquél que buscara
algo más de «comodidad» podía alquilar un burro en la estación de Cercedilla donde sus propietarios estaban esperando la llegada de los «domingueros y tomilleros». Su precio era de 5 ptas/caballo y 3 pts/burro por todo el día. Según narra Carlos Varela, fot6grato y montañero de esta época. «no había peligro de perderse entre los pinares, porque bastaba con soltar las riendas del animal y éste nos conducía tranquilamente a su cuadra en el pueblo».¡Era una auténtica brújula!

Pronto aparecen las primeras publicaciones de interés. Bernaldo de Quirós edita en 1909 su «Guía Alpina de Guadarrama. y un año después un escalador de renombre, José Fdez. Zabala escribbe «Manual de Alpinismo; Alberto Segovia publicará en este mismo año su obra «La Sierra de Guadarrama».

- En 1912 los hermanos Kindelán y J. Aguilera, construyen el «Chozo Kindelán», siendo éste el primer refugio de la Pedriza de Manzanares y en este mismo año el Club Alpino Español construye el Albergue Coppell en el Pto. de Cotos. Al año siguiente se crean dos importantes grupos de montaña, la Sociedad Deportiva Excursionista (S.O.E.) a partir de un grupo denominado «Los lobos» y la Sociedad Española de Alpinismo Peñalara, fundada en el mes de setiembre y que tenía en un principio carácter limitado denominándose «Los Doce Amigos» Dos años después se convirtió en sociedad abierta y en 1921 en Real Sociedad por rrden del rey Alfonso XIII.

- En 1916 los hermanos Kindelán, Zabala, Bellido, Meliá y Arche realizan importantes primeras en varios riscos de la Pedriza (Risco de las Nieves, El Pájaro, Cancho de los Muertos, Las Damas) a la vez que el Club Peñalara inaugura dos refugios: Giner de los Ríos en la Pedriza y el Albergue de la Fuenfría en el valle del mismo nombre cerca de Cercedilla.
En la década de los años 20 el montañismo en Guadarrama avanza considerablemente debido a una serie de acontecimientos y mejoras resumidas en estas líneas:
1922, fundación de la Federación Española de Alpinismo; su primer presidente fue el Marqués de la Vega Inclán


-El 14 de julio de 1923 marca una fecha decisiva: se inaugura el ferrocarril eléctrico Cercedilla-Pto. de Navacerrada, facilitando muchas ascensiones al reducirse el tiempo de aproximación. Constancio Bernaldo de Quirós edita un nuevo «Manual de Alpinismo».

- En 1925 J. Fdez. Zabala escribe la obra «Guía do Guadarrama».

-En 1927 se construye el Refugio Zabala, cerca de la Laguna de Peñalara, gracias al C.A.E., S.D.E. Y R.S.E.A.P. Se le otorgó este nombre en honor a este escalador castellano que ya en esa época contaba con numerosas primeras en su haber. 1." ascensión al 1er. Hermanito (1912) y al Ameal de Pablos (1914) en el Circo de Gredos; Primera Al risco del Pájaro en 1916...

En 1929 Juan A. Meliá escribe «Leyendas y evocaciones de la serranía».
Un año después nace el primer Grupo de Alta Montaña (G.A.M.) dentro de la Sociedad Peñalara. En este mismo año la cumbre, circo y laguna de Peñalara fueron declarados Sitios de Interés Nacional. Junto con el Pinar de la Acebeda y La Pedriza de Manzanares.

Así acabaron los treinta primeros años de este siglo, los cuales marcaron profunda huella en la historia de una de las sierras de actividad montañera más antigua de nuestra Península.



Fuente: Revista Pyrenaica

30 de noviembre de 2009

Dolomitas



Al Atarceder, cuando el silencio parece adueñarse en los verdes valles, un sinfín de agujas y obeliscos irán tiñéndose de púrpura, reflejando sus almenadas crestas sobre las aguas de los lagos cercanos. Absorto, entregado a la naturaleza, comprenderás entonces que has sido atrapado por el hechizo de los Dolomitas, cuyo encanto, amparándose en la belleza de un paisaje impregando de diferentes luces y colores, se tornará por momentos mágico.


La historia de sus conquistadores.

Dicen que antaño estos inaccesibles picachos envueltos de originales leyendas e historias fantasticas infundian gran temor en los lugareños, pues eran habitat de seres mitológicos cuyas ocasionales iras se reflejaban en grandes aludes de nieve o enormes bloques de roca. Estos cubrían gran parte del valle y entonces el temor se convertía en panico. Únicamente algunos pastores o cazadores audaces osaban realizar pequeñas incursiones por estos parajes, si bien sus intenciones, lejos de cualquier logro alpino, se centraban en la busqueda de las apreciadas gamuzas.

En realidad la era del Alpinismo llegó a esle rincón mucho mas tarde que a otras montañas, casi un siglo después de que Balmal y Paccard ascendieran en Chamonix a la cima del Mont Blanc.


Dolomites

Sólo a partir de la segunda mitad del S.XIX estas inexpugnables fortalezas comenzaron a ser
asaltadas sistemáticamente por ávidos exploradores y científicos aventureros. Acompañados por cazadores que conocian bien los flancos de las montañas. y utilizando un rudimentario material, consiguieron aplicar las incipientes técnicas de escalada para lograr los primeros éxitos.

La fecha del 19 de septiembre de 1857 significará un cambio en el rumbo de estas montañas, cuando Sir John Ball, presidente del British Alpine Club, puso sus pies sobre una de las grandes cimas dolomíticas: el Pelmo (3.168).


Este triunfo se vio refrendado tres años mas tarde durante el transcurso de una expedición a la Marmolada pues, aunque no dominaron su punto culminante, lograron acceder a la Punta di Rocca (3.309), segunda altura del macizo.



El Pelmo

Si el inglés Ball fue el pionero pronto apareció en escena "El rey de los Dolomitas", apodo con el que se conoció al vienés Paul Grohmann. Joven y emprendedor, logró durante la década de los sesenta las mas excepcionales escaladasn coleccionando para sí una impresionante lista de "primeras" a estos colosos.


Acompañado de guías como Francesco Lacedelli "El viejo Checco", Angelo y Fulgencio Dimai, PeterSalcher y Franz Innerkofler fue hollando sucesivamente las Tres Tofanas, Antelao, Sorapiss, Marmolada, Cristallo, Tre Scarperi, Sassolungo y la Cima Grande di Lavaredo, último de sus grandes éxitos.

Tras eclipsarse su figura, llegaría a los Dolomitas la época de la técnica y de los grados de dificultad, a la vez que los románticos se vieron irresistiblemente atraídos por sus rincones.

El pintor inglés E.T. Compton y el fotógrafo austríaco T. Wundt entre otros, dejaron la impronta de su arte, que sirvió para dar a conocer al mundo la belleza de estos parajes.




Los Montes Pallidi o Dolomitas.

El origen geológico de estas montañas, al igual que de otras muchas, nos remonta
200 millones de años atrás, cuando en el Mesozoico (Era Secundaria) y mas concretamente
en el Triásico, se da un proceso lento de sedimentación que durara aproximadamente 30 millones de años.

Bajo el mar de Tétide (Tetis) se ira n acumulando todo tipo de restos minerales y animales que darán lugar en su fondo a grandes bancos de coral y de caliza. Más tarde, las fuerzas que originaron el plegamiento Alpino, lograron que estas curiosas montañas emergieran a la superficie, provocando una nueva organización del relieve. Con todo, lejos de crearse una orografia definitiva, terremotos, calor, nieves, aguas y demás fenómenos de erosión han ido moldeando el paisaje sin desmayo hasta determinar su configuración actual.

Si espectacular y atrayente se antoja a nuestra vista el resultado exterior de tanta transformación, no podemos dejar de lado tampoco la propia composición de sus materiales, ya que a ella se debe el nombre de estas montañas.

La curiosa historia nos remonta a finales del S.XVIII, época en la que estas cumbres se conocían todavía con el nombre genérico de Montes Pallidi.

El paisajista Albanis Beaumont y el mineralogista Déodat Tancredede Dolomieu habían
constatado por diferentes caminos que la composición de estas rocas era algo singular, pues al frotarlas entre sí despedían una luz fosforescente. Dolomieu decidió enviar un fragmento de "esta misteriosa caliza que contenía magnesio" al profesor de Geología Nicolás Théodore de Saussure para analizarlo, rogándole que al ser clasificado se le denominara Saussurita, en honor de su propio padre el naturalista Horace Bénédict de Saussure. Nicolás renunció generosamente a este nombre dandole en honor a su propio descubridor el de "Dolomita".

Juan Mª Ansa

Fuente: Revista Pyrenaica 1.996